Origen del toldo: desde los romanos hasta nuestros días

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Desde la creación de los primeros toldos, se han utilizado infinidad de formas, con numerosos tipos de materiales y en diferentes espacios. No solo se utilizaban en comercios y viviendas. Por ejemplo, también se encontraban en antiguas tartanas, para proteger a los pasajeros y las mercancías que transportaban, pero también, en otros medios de transporte como los barcos.

El toldo como tal, desde sus orígenes hasta ahora, se ha utilizado con el mismo propósito: para protegerse, ya sea del sol para hacer sombra o de la intemperie para cerrar un espacio. A día de hoy, a estos propósitos se les suma el de decorar una estancia. Ahora, nos fijamos en el color de la lona, de su estampado y del tipo de tela. De esta forma, se convierte en un elemento de decoración que sirve para resaltar la fachada de la casa o de la zona donde se coloca.

Los antecedentes del toldo

Para descubrir los orígenes del toldo que conocemos hoy, tenemos que remontarnos a la época romana en la Edad Antigua, concretamente en el Coliseo de Roma. Para cubrir un espacio tan grande, los romanos utilizaban un lienzo o toldo gigante que protegía del sol y de la lluvia a los asistentes.

Ya entonces utilizaban un mecanismo bastante complejo para la época. Este, era un sistema retráctil, es decir, que se podía desplegar y recoger por sí mismo. Eran los esclavos los encargados de extender y recoger las enormes velas que cubrían el recinto. El mecanismo en sí, se basaba en poleas sujetas a postes o mástiles. Este tipo de toldo desplegable se llamaba velario o velarium, ya que utilizaba el mismo tipo de lona que se disponía en las velas de los barcos, siendo fabricados por los propios marineros quienes ya contaban con amplia experiencia. Luego, se sustituye por el lino, un material mucho más ligero.

De esta forma, conseguían dar sombra a casi toda la superficie de la grada y en ocasiones de la arena también.

El primer toldo moderno

Aunque a lo largo de la historia podemos encontrar resquicios de numerosos antepasados del toldo, el que más se acerca al que conocemos en la actualidad es el toldo moderno, presentado en la Exposición Universal de París de 1889.

La empresa encargada de su elaboración fue la conocida A. Fabre. Fue la primera que se tiene constancia que implementó el sistema de toldo con brazo que conocemos hoy en día. Se empezaron a instalar en los comercios de la capital francesa, aunque tardó poco en popularizarse no solo en el país, sino en el resto del mundo. Su uso tenía el objetivo de proteger del sol a los empleados, así como, de reducir las temperaturas del interior del negocio.

La producción de un toldo era completamente artesanal al principio, con aguja e hilo, pero poco a poco, las empresas empezaron a industrializar el proceso de fabricación.

No es hasta 1936 que este tipo de toldo moderno llega a España. Concretamente, fue Canut García, empleado de Estape S.A., una empresa catalana. García los importó tras ver su potencial en una visita a París mientras tomaba un café en una calurosa tarde verano. Gracias al toldo, pudo disfrutarlo sin los molestos rayos de sol.

Este invento se extendió en pocos años por Francia y España, llegando también a otros países de Europa, como Italia, Alemania o Portugal. Más tarde, conquistaría el resto del mundo gracias a la mejora de los materiales y de los medios de transporte, lo que hacía que la exportación fuera más factible.

A día de hoy, se ha perfeccionado tanto la técnica como la calidad del mecanismo y de los materiales, hasta el punto de existir toldos motorizados o sin costuras, algo inimaginable en sus principios.

En toldos Garrido ya conocemos su historia y su evolución. Gracias a su continua mejora, contamos los sistemas más modernos y con lonas de alta calidad para un servicio final impecable.

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